Maratones olímpicos en distintos husos horarios. Crónica de un viaje histórico y primeras horas en la ciudad

No podía ser menos y el día de la partida, para no perder la costumbre, llegamos con lo justo a facturar, justo antes de que cerraran y me dejaran sin poder enviar la maleta. Tras lograr el objetivo de facturar mi maleta, ya con mis nuevos compañeros, nos dirigimos camino al avión que nos llevaría a Londres, dónde tras una breve escala, solo 1 hora, cogeríamos el sigiuente avión hacia la gran Beijing. Sorpresa al ir hacia el avión… retraso de media hora… Empezaban ya las risas porque con ese retraso se barruntaba que iba a ser justito justito el tiempo para cambiar de avión en Heathrow. Tras la espera, salimos en avión con su correspondiente retraso hacia Londres!

La llegada a Londres fue tranquilita, no siendo porque el avión aterrizó con retraso y nadie mencionó que habia que atravesar medio aeropuerto para coger el siguiente, así que maletas, portátiles y todo en mano nos pusimos a correr y subir y bajar escaleras por el aeropuerto londinense. No ayudaba ver por las pantallas que el embarque de tu vuelo se estaba cerrando desde luego, así que tocó darlo todo, y tras un buen rato de ejercicio llegamos sudando al embarque. El primer maratón en la última ciudad de los JJOO estaba completado!!

Una vez en el avión, nos encontramos con el primer problema idiomático con una amable mujer china que estaba separada de su marido. Menos mal que un gran hombre nos hizo de traductor y ayudó al tetris que se produjo en el avión con triple cambio de sitio y pirueta mortal de no menos de 7 personas. Después de esta pequeña incidencia nos relajamos y nos pusimos a gozar de esa fantástica barra libre que nos acompañaría todo el largo viaje. Entre cervezas fue transcurriendo la primera hora hasta que llegó la cena, de la que poco se podría decir… He probado cosas mejores en el hospital con mucha diferencia, menos mal que estuvo amenizada con unos vodkas-limon patrocinados por British Airways. Del resto del viaje poco más que decir, unos durmieron y los que no podíamos, decidimos seguir tomando “refrigerios” toda la noche. Finalmente caimos dormidos cuando quedaba una hora para llegar, así que la empanada al despertarnos al poco rato no fue muy de nuestro agrado.

Sobre la hora prevista llegamos a Beijing, dónde empezamos a darnos cuenta realmente de que estabamos en la mierda jaja
Un gran y precioso aeropuerto en el que pasamos un par de horas entre asuntos monetarios y de comunicaciones. Especial mención para Miki que con su gran nivel de chino nos guió hacia la oficina, no sin sufrir antes el primer timo de los chinorris con los taxis. Afortunadamente no fue mucho el impoorte pagado en el timo así que sirvió para echarnos unas risas. Tras conocer a los actuales becarios, a los que agradezco su hospitalidad, nos repartimos por los diferentes pisos para dejar equipajes y empezar la “curiosa” búsqueda de pisos.  Nos presentaron a una amable a la par que pesada agente de inmobiliaria que en los próximos días nos mostraría gran variedad de pisos, desde palacios hasta auténticas ratoneras chinas por un mas que módico precio, para ser millonario eso si. Tras esos impases entre las visitas de pisos, decicimos llamar a algunos contactos que había hecho yo desde españa y quedamos con una “amable” malaya para que nos enseñara un piso. No nos imaginábamos que se estaba gestando la segunda maratón olímpica en el mísmo día…

Después de hablar con ella acudimos al lugar que nos había indicado, una parada de metro, solo que no acudimos a esa, acudimos a la del otro lado de la calle. No parecía un gran problema así que cuando nos llamó indignada preguntando que dónde estábamos, la dijimos que nos fuera a buscar a la otra para evitar pérdidas. Grata sorpresa cuando vimos que aparecía en una clasica moto pekinesa con un careto de mala hostia y nos decía que la siguieramos. Sin duda ni de blas, pensábamos que iba a recorrer el buen trecho (cuando digo bueno me refiero a kilómetros en plural) a la casa encima de la moto a toda castaña entre el “ordenado” tráfico pekines. Muy educada ella acelarador a fondo y sin mirar para atrás inició su camino mientras nosotros lo dábamos todo corriendo como locos por las calles jugándonos la vida. Poco a poco los corredores iban cayendo para al final acabar codo con codo en un ajustado final junto al gran Idafe. Los jueces después de ver la foto finish decidieron dar un empate. Reventados vimos el piso, en el que hoy seguramente comenzaremos a vivir si todo sale bien y gestionamos un gran contrato después del pertinente regateo que hemos realizado.
Así más o menos transcurrió el primer día, entre viaje y aventuras, en el que conseguimos lo que no muchas personas podrán haber logrado… correr en las dos últimas ciudades olímpicas con una diferencia de horas… ¿acaso no nos merecemos una medalla?

En próximas fechas empezamos a narrar la historia china que estamos viviendo, saludos desde Beijing!!

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~ por remyo69 en octubre 7, 2012.

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